Urbanismo de emancipación

Seguramente en los años 60’s del siglo precedente muchas ciudades latinoamericanas fueron el caldo de cultivo preferido de las políticas de vivienda de las Naciones Unidas.

En esos años Bolivia estaba considerada como una de las naciones más pobres del planeta, el estado de bienestar de muchas ciudades bolivianas era prácticamente nulo y una de esas ciudades donde viví mi niñez y adolescencia es El Alto.
El Alto es la ciudad de la parte superior de La Paz. La Paz es en realidad tres ciudades: la ciudad histórica situada en el medio a 3600 metros s.n.m., 1000 metros más abajo, la ciudad de la clase media y los ricos empresarios, con clima benigno y villas elegantes, y 400 metros más arriba, a 4040 metros, se encuentra El Alto, con un clima gélido de montaña. Aquí es donde los migrantes del campo construyen su existencia. Es en ésta ciudad donde mi madre pudo adquirir a través de esas políticas sociales nuestra propia vivienda.

Hasta la Revolución Nacional de 1952, el territorio de El Alto estaba destinado principalmente a tierras de cultivo. Allí estaban las haciendas de algunos terratenientes con sus respectivos acres de cultivo. La Revolución Nacional y la posterior Reforma Agraria, iniciada por del gobierno de entonces, llevó a la ruptura de muchas propiedades, incluyendo a las de El Alto. A los antiguos trabajadores agrícolas y a los inquilinos se les ofreció un pedazo de tierra de aproximadamente 2.700 m2. Los que luego las vendieron a loteadores, intermediarios ilegales del suelo. La conversión de pastos agrícolas en tierras de edificación era ilegal. Los migrantes de las zonas rurales, la mayoría aymara, llegaban a la ciudad de La Paz y especialmente a El Alto donde no les quedaba más remedio que confiar en los servicios que los loteadores les ofrecían. Paralelamente la decisión del gobierno de implementar una serie de planes: lotes y servicios, vivienda mínima, etc. llevo a un proceso de compactación urbana fascinante. El número de distritos aumentó de seis en 1952 a 400 en 2010. La población de El Alto creció de 15.000 en 1952 a unos 1,2 millones de personas en 2010. Todos los años la población de esta ciudad crece alrededor de 30.000 personas.

Este proceso muestra claramente que “el urbanismo” implementado en El Alto tuvo un gran éxito, El Alto se ha convertido en una de las ciudades latinoamericanas que crece y se desarrolla a pasos agigantados. Un proceso en el que el suelo es el instrumento de emancipación social y económica. Única forma en la que yo y mis hermanas,hayamos podido dedicarnos a finalizar nuestros estudios profesionales sin tener que trabajar, debido a que en un momento dado mi madre, que había emigrado al norte, decidió vender nuestra pequeña vivienda.

Hacia 1940, todos los grandes planes de vivienda se dirigían a El Alto. Siempre de acuerdo con los principio de desarrollo de las Naciones Unidas, el PNUD – Programa de Desarrollo de Naciones Unidas. Uno de estos principios fue la asignación de manzanas de 100 por 200 metros, divididos en 16 parcelas de 1000 m2 a lo largo y 8 parcelas de 500 m2 en las esquinas (Alto Lima). Esta subdivisión es visible hasta el día de hoy, a pesar del enorme incremento en el número de viviendas y de lotes subdivididos. La trama urbana y la división de las manzanas en lotes constituyen la base de la aparición de El Alto y también la base para una ciudad de éxito. El fundamento necesario para que la ciudad pueda funcionar correctamente fue un trazado urbano fuerte y con vistas al futuro.

Sobre la base de este tejido urbano se desarrollo un proceso de crecimiento y  compactación, que está completamente libre de reglas y normativas urbanas. Los cambios en más de 50 años de un terreno agrícola a una ciudad, donde se desarrolla la vivienda y el trabajo, son reconocibles sobre el tejido urbano.

Año 12-3 años4-6 años

6-8 años8-20 años20-30 años

En los primeros años en los lotes también se cultivan verduras y hortalizas, lo que sobra se vende en la calle. Si se obtiene mejores resultados, en el frente del lote se construye una tienda o un espacio de trabajo. Esto genera más ingresos y crea la posibilidad de reconstruir y construir en la parte trasera del lote. Si la edificación de la parte posterior del lote alcanza un máximo, se crea un pasaje semi-público en la parcela. Simultáneamente con el desarrollo de la trama también va mejorando la imagen urbana y el espacio público. La plaza central de los años 60’s es ahora  el mercado más grande de América del Sur donde uno encuentra desde una aguja a un camión, desde tractores hasta artefactos electrónicos avanzados. Se construyen iglesias como hitos en el paisaje de la ciudad, que constituyen una base social importante para la integración de los nuevos migrantes. Es fácilmente apreciable la diferencia de tiempo entre el centro y los suburbios, aunque  la estructura es la misma y simplemente se ha ido extendiendo con el tiempo, la densidad hace la diferencia. En el centro las calles están pavimentadas, en las afueras aún no. En el centro hay luz, los bordes aún son de color oscuro.

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