La Distracción

Nokia

Cuando en el trabajo se llega a una situación de estrés, somos muy ineficientes porque no podemos concentranos y pensar lucidamente. Para salir de este malestar se recomienda en general relajamiento y por supuesto algo de distracción, única forma en la que podemos retornar a un estado de calma y así poder encarar el problema con nuevos brios y energía.

La “estrategia de la distracción” es un elemento primordial de control social que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas.

Una de las distracciones más grandes es el futbol. La dictadura argentina la utilizó con efectivididad en el Mundial de Futbol de 1978, pero en el último Mundial de Brasil, demostró que su efectividad está siendo cuestionada.

En general las estrategias de distracción son indispensables para impedir interesarse por los conocimientos esenciales en el area de la ciencia, la economía, la cultura y la política.

Mantener distraída la atención del público lejos de los verdaderos problemas, fomenta actitudes consumistas del “todo enseguida”, inundándonos con acontecimientos mediáticos. En una sociedad de alta tecnología como la nuestra, tenemos muchas distracciones, muchas posiblidades de escapismo tentadoras, que se manifiestan en forma de interrupciones y la multitarea, es decir, una fragmentación de pensamiento y tiempo.

La ignorancia es una de las formas de manipulación que es estrategicamente premeditada. La distracción es también la amenaza principal a la hora de realizar proyectos. Estar distraído significa estar separado de una priorización a algo secundario.

El problema es que estas interrupciones nos afectan de sobre manera. Estar constantemente interrumpido sube el nivel de estrés y frustración y afecta la creatividad. Cuando uno está desconcentrado no se puede enfocar, cuando el tiempo para reflexionar está siempre interumpido resulta difícil profundizar, reconocer patrones y dar solución a los problemas.

Pero, es cierto también que la tecnología nos da oportunidades extraordinarias al poder estar conectados y aprender de otros. En un mundo donde la interacción social está mediatizada, donde nuestras herramientas de trabajo son en sí mismas medios de comunicación los cuales no dejan de emitir mensajes –parpadeos electrónicos en el flujo del tiempo–, la atención se ha convertido en un recurso sumamente codiciado. En el mercado mediático los gurús del marketing y la comunicación ponen sus mejores esfuerzos al servicio de capturar y manejar la atención de las personas.

Aunque seamos conscientes de que nuestros medios y nuestros gadgets fomentan el consumo de información breve y segmentada, extractos eminentemente visuales o llamativos –reflexionamos poco sobre lo que le sucede a nuestra capacidad de concentración y a la duración de nuestros periodos de atención.

Hoy en día ya no es el futbol el que nos distrae, ahora tenemos internet, un medio donde el zapping es una necesidad, donde no leemos más de dos parrafos porque un poco más es muy aburrido, por lo que tenemos que refugiarnos en facebook, esperando que en nuestro Smartphone suene el ringtone de un nuevo email, para luego deleitarnos con las fotos de Instangram. Cada dos minutos vemos si nos llego algo, impacientes de que nuestro telefono no sueno y hayamnos perdido algo importante lo tenemos constantemente en nuestra mano, y por si no es suficiente chateamos vía Whatsup con la persona que está a nuestro lado.

Todos son síntomas de una atención dividida en la era de la hiperestimulación informativa, con formidables herramientas para conectarnos con nuestros amigos o encontrar información interesante. Pero su naturaleza misma, aquello que los hace tan atractivos –sus filtros, sus trozos de información relevante. constantemente actualizados, es lo que nos hace saltar de un lugar a otro, hacienda de estas herramientas poco favorables para cultivar nuestra atención y concentración en temas importantes y/o tareas puntuales.

El hecho de que nuestra atención se reparta en tantas actividades debe de causar cambios en nuestro cerebro, como también lo hace el de practicar la atención sostenida diariamente, incentivando a nuestro cerebro a generar nuevas ideas, nuestra fatiga fisiológica necesita encontrar una forma de renovación de energía y atención, es decir, administrar nuestro tiempo en la era en la que el ser humano vive en el tiempo de las máquinas (un tiempo en el que todo pasa al mismo tiempo).

La distracción es un desplazamiento de la atención hacia estímulos diferentes a aquellos en los que uno está ocupado. Es por eso que es el peor enemigo del estudio y es la causa del bajo rendimiento, a pesar de que se dedique bastante tiempo a alguna tarea, ya que lo que cuenta no es el número de horas, sino la intensidad y concentración con la que hacemos la tarea.

Desconectemonos de nuestro teléfono inteligente y de nuestra computadora, aislémonos de la tecnología los fines de semana y demos un largo paseo por el bosque o nuestro lugar preferido. Encontremos estabilidad en el aquí y en el ahora.

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