Nuestro desafío

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Este nuevo siglo se caracteriza por el constante bombardeo de productos nuevos, que según sus defensores, son amigables con el medio ambiente, ya que tienen una Etiqueta Verde, que garantiza su bajo consumo energetico. En un corto tiempo nos hemos visto en la “necesidad”de adquirir la última novedad, debido a que lo muestran con muchas más posibilidades y además como más eficientes. Esto ha producido una expansión económica muy grande, que ha beneficiado a los países productores en vías de desarrollo, pero que está dañando al medio ambiente y la naturaleza en particular.

Vivo en Holanda desde hace muchos años, y quiero hacer un llamado a Contraer la Economía, no es un llamado para un lugar específico. No es una cuestión de naciones desarrolladas o en vías de desarrollo, y no se trata de diferencias o preferencias políticas; se trata mas bien de cambiar nuestro estilo de vida y nuestro modelo económico que va más allá de los límites físicos de los océanos y la atmósfera alrededor.

Lo que el clima necesita para evitar su colapso es una contracción de los medios utilizados por la humanidad. Este cambio requiere una visión diferente sobre el poder que la humanidad ejerce sobre la naturaleza, con la destrucción de los bosques para construir más ciudades, con la extracción de materias primas procedentes de las profundidades oceánicas o de la Amazonía en beneficio de más coches y más autopistas. Es cambiar esa forma de vida basada en la promesa de crecimiento infinito, una forma de vida indefendible bajo los principios de sostenibilidad.

El reto es que tenemos es pensar de manera diferente, radicalmente diferente, para permitir que haya cambios. Nosotros no estamos separados de la naturaleza, nosotros mismos somos parte de la naturaleza, y debemos trabajar juntos por un bien mayor. Para ir en contra del cambio climático hay que hacer que nuestras economías sean locales, tenemos que pensar en cómo y que compramos y cómo se produce. La regla más básica del comercio debe dar prioridad a los productos nacionales frente a los productos del extranjero. Fomentando la idea de una economía local y de la creación de empleos verdes a través de una política de energía limpia a nivel local.

Si no pensamos en cómo tenemos que abordar la estructura de nuestra economía, nunca vamos a llegar a la causa de los problemas actuales. Lo que el clima necesita para evitar su colapso son un conjunto de reglas que promuevan el cambio y que no afecten a la normativa de la naturaleza.

En nuestras manos esta hacerlo, y lo que podemos hacer no requiere una revolución tecnológica o una revolución de la infraestructura, simplemente significa consumir menos, y ya. Sin embargo, tenemos un pequeño problema ya que a los defensores de las políticas basadas en animar a la gente a consumir menos les es mucho más difícil aplicarla, que cuando se refieren a políticas que alienten a la gente a consumir más verde.

Consumir Verde solamente significa la sustitución de la fuente de alimentación por uno diferente, y sólo implica un modelo eficiente de los consumibles. La razón de poner todos los huevos en la canasta de la tecnología verde y la canasta de la eficiencia es precisamente porque estos cambios son cambios dentro la lógica del mercado, y de hecho, nos animan a salir a comprar, nuevos coches, lavadoras y casas etiquetadas como verdes y como más eficientes.

Consumir menos, sin embargo, no es un cambio en la cantidad de energía que consumimos, sino es un cambio en relación con la frecuencia con la que conducimos un coche, o la frecuencia con la que volamos; ver si nuestra comida tiene que ser transportada por avión y si los bienes que compramos están hechos para durar mucho tiempo y no tengan que ser reemplazados en dos años. Es un cambio en las dimensiones de nuestros nuestros hogares.

Es alentar a los agricultores a utilizar menos energía en la agricultura; consumiendo y alentando alimentos locales y de temporada. Concientizando a nivel de las escuelas básicas para reducir el uso del coche y cambiarlo por la bicicleta, en resumen, debemos hacer mucho y a todo nivel para liberarnos de nuestros patrones fijos de estilo de vida.

Hay mucha gente que trata de cambiar su forma cotidiana de vida consumiendo menos productos, menos carne, es un gran paso a nivel personal o familiar, pero las reducciones de emisiones necesarias para evitar el colapso del clima no se pueden dejar al estilo de vida de los bien intencionados habitantes de una ciudad, que gustan de ir al mercado de agricultores los días sábado y usan ropa vintage.

De lo que estamos hablando, por ejemplo, es de una planificación urbana basada en principios sostenibles, es hablar de un “Urbanismo de Cero Kilómetros”. Eso priorizar el transporte publico, ligero y limpio y accesible a todos, significa viviendas asequibles, eficientes en energía a lo largo de estas líneas de transporte. Ciudades planificadas para la vivienda de alta densidad con espacio para bicicletas y peatones. Una gestión de la tierra que conduzca a desalentar el desparramiento suburbano, promoviendo formas locales de agricultura de bajo consumo energetico. Planificcación que democratice los servicios esenciales, tales como escuelas y la atención de la salud, vinculándolas con rutas de transporte público y zonas peatonales.

Es crear programas que responsabilicen a los fabricantes de los residuos electrónicos de manera que reduzcan radicalmente los procesos de envejecimiento y de reemplazo de dichos dispositivos. Se deben implementar sistemas de compostaje en toda la ciudad para tener una ciudad más verde que produzca sus propios alimentos, y a través de la modernización de las técnicas de construcción rediseñar nuestras ciudades (readaptaciones) para protegernos de ser atrapados en el tráfico la mitad de nuestras vidas.

Este tipo de política, en la que el uso del espacio público y la actividad física, la construcción de la comunidad, así como el aire limpio y el agua son de suma importancia, ya que también ayuda a reducirá los enormes niveles de desigualdad, porque las personas con ingresos más bajos se beneficiarán más de las mejoras en la vivienda pública y el transporte público.

Y, por supuesto, se puede crear un gran número de puestos de trabajo en aquellos sectores que forman parte de la transición: transporte público, energía renovable, y ecosistemas de restauración del medio ambiente.

Por último, se requieren menos horas de trabajo, en parte para crear más puestos de trabajo, pero también porque muchas personas con exceso de trabajo están sin tiempo para desarrollar otras actividades en la sociedad actual, como son la jardinería, la cocina, las artes, el voluntariado, en sí las actividades de baja potencia que son simplemente vitales para rescatar a nuestro clima.

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